Este 2 de abril no es un día más.
En cada rincón del país, y también acá, en nuestra comunidad, la memoria se hace presente de una manera especial.

El Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas nos interpela. Nos obliga a frenar, a mirar hacia atrás… pero también a mirar alrededor. Porque Malvinas no es algo lejano: está en nuestras calles, en nuestras familias, en nuestros vecinos.
Aquel 2 de abril de 1982, cuando las tropas argentinas desembarcaron en las Islas Malvinas, comenzó una historia que marcó a fuego a toda una generación. Muchos de esos jóvenes eran apenas chicos… con sueños, con miedos… con una vida por delante.
Y algunos de ellos volvieron.
Otros… quedaron para siempre.
Pero Malvinas también tiene nombre y apellido en nuestra localidad.
Hoy, el reconocimiento se hace cercano, real, humano… en figuras como Paco Lombardi y Marcelo Betz, excombatientes que forman parte de nuestra historia viva. Ellos representan a tantos que dieron todo… y que aún hoy siguen sosteniendo la memoria con dignidad y silencio.
Esta mañana, a las 11 horas, se llevó a cabo un emotivo homenaje en el monumento a Malvinas de nuestra localidad. Un encuentro cargado de respeto, donde vecinos, instituciones y familias se acercaron para decir presente.
En ese marco, se vivió un momento muy especial: la entrega de una bandera que recorrió todo el país, transportada en un Renault 4 por Marcelo Salvador.
Esa bandera malvinera completó un trayecto de 16.968 kilómetros, uniendo monumentos de Malvinas a lo largo y ancho de la Argentina, llevando consigo un mensaje de memoria y unidad.
Hoy, esa bandera encontró un nuevo destino: fue entregada a la familia Acosta, quedando en nuestra comunidad como símbolo de lo que nos une y nos representa.
Ahí es donde esta fecha cobra un sentido más profundo.
Porque no alcanza con recordar un día.
Hace falta escuchar más, acompañar más… reconocer de verdad.
Como comunidad, tenemos una responsabilidad: no mirar para otro lado.
Valorar, respetar… y mantener viva la memoria, no desde el discurso vacío, sino desde el compromiso.
Este 2 de abril, la invitación es clara:
acercarnos, aprender… y no olvidar.
Porque Malvinas no terminó en 1982.
Sigue viva en cada historia, en cada nombre… en cada gesto.
Y hoy, más que nunca… también vive acá.