El fenómeno cinematográfico de 2024, Romper el círculo (It Ends With Us), ha pasado de las salas de cine a los estrados judiciales en un giro que parece superar cualquier guion de ficción.

Lo que comenzó como una exitosa adaptación de la novela de Colleen Hoover, se ha transformado en uno de los escándalos más mediáticos de Hollywood, enfrentando a su protagonista, Blake Lively, con el director y coprotagonista Justin Baldoni.
Esta fractura profesional, que ya mostraba grietas durante la promoción del film, terminó de romperse definitivamente tras el estreno, dando lugar a una serie de demandas por acoso y control creativo que han captado la atención global.
El conflicto no solo involucra a los actores principales, sino que ha arrastrado a figuras de la talla de Ryan Reynolds (casado con Lively desde 2012) y Taylor Swift, convirtiendo el caso en un complejo entramado de intereses legales y reputacionales.
Según los reportes iniciales, la tensión en el set era constante, exacerbada por visiones creativas contrapuestas y denuncias de comportamientos inapropiados que Lively hizo públicos meses después de finalizar la producción, marcando el inicio de una guerra que parece no tener tregua.
Con el juicio fijado para el próximo 18 de mayo, todas las miradas están puestas en las audiencias preliminares que intentan poner orden al caos.
El reciente careo en Nueva York representa, de hecho, el último intento de la justicia por lograr un acuerdo extrajudicial que evite un proceso público masivo que podría durar semanas y exponer aún más la intimidad de las estrellas involucradas.
Un encuentro gélido en los tribunales de Nueva York
La cita en los tribunales neoyorquinos no fue opcional, sino una orden judicial estricta para intentar una conciliación de último minuto.
Según trascendió a través de medios como TMZ, el juez obligó a ambas partes a presentarse físicamente para evitar que sus respectivas demandas fueran desestimadas por falta de interés, lo que forzó a los antiguos compañeros de elenco a compartir el mismo espacio tras meses de evitarse.
A pesar de la obligatoriedad del encuentro, la distancia entre ellos fue abismal tanto en lo emocional como en lo logístico. Mientras Justin Baldoni llegó acompañado por su esposa Emily, buscando proyectar una imagen de unidad familiar, Blake Lively descendió de su vehículo rodeada de un nutrido grupo de asistentes, manteniendo un perfil estrictamente profesional y hermético.
Según People, esta frialdad en la sala de audiencias refleja el estancamiento de las negociaciones, ya que ninguna de las partes parece dispuesta a ceder en sus peticiones económicas ni en sus acusaciones.
La defensa de Baldoni, liderada por Bryan Freedman, sostiene que el director es la verdadera víctima de un complot de poder, mientras que Lively se mantiene firme en su denuncia original por acoso sexual y maltrato en el set.
De la pantalla a los chats: Taylor Swift y el «efecto Reynolds»
Más allá de la relación entre los protagonistas, el caso ha tomado dimensiones épicas al incluirse como prueba una serie de mensajes de texto de figuras de primer nivel.
Entre los documentos filtrados por Page Six, destaca la intervención de Taylor Swift, amiga íntima de Lively, quien en conversaciones privadas habría calificado a Baldoni de «director tonto», sumándose así al bloque de apoyo hacia la actriz.
Sin embargo, el punto más polémico de la demanda de Baldoni radica en su reclamo contra Ryan Reynolds.
El director exige una compensación de 500 millones de dólares, alegando que el actor utilizó su influencia para modificar el guion de Romper el círculo y que, además, se burló de él en la película Deadpool & Wolverine mediante chistes internos presuntamente inspirados en su persona y apariencia.
Esta «guerra de celebridades» ha convertido el expediente judicial en una lectura obligatoria para la industria, ya que se han revelado correos electrónicos de actores como Ben Affleck, Jenny Slate e Isabela Ferrer.
Cada nueva filtración parece confirmar que el rodaje fue, en realidad, un campo de batalla donde se disputaba mucho más que el éxito del proyecto: se jugaba el control total de la narrativa y la imagen pública.
El camino hacia el juicio de 2026 y el futuro de la saga
A medida que nos acercamos a la fecha del juicio en mayo, la estrategia de los equipos legales se vuelve más agresiva.
Días atrás, los abogados de Baldoni solicitaron formalmente al juez Liman que desestimara la demanda de Lively, argumentando que las acusaciones carecen de sustento probatorio suficiente.
No obstante, el magistrado aún no ha emitido un fallo definitivo, lo que mantiene a Hollywood en vilo sobre la viabilidad del proceso.
El desenlace de esta batalla legal no solo definirá el destino financiero de los involucrados, sino también la continuidad de la franquicia basada en los libros de Colleen Hoover.
Con una secuela pendiente en los planes originales de la productora, el escándalo ha dejado en el aire la posibilidad de que los personajes vuelvan a la pantalla, al menos con el equipo original de trabajo.