Con rindes destacados y nuevos híbridos, el girasol gana protagonismo y se proyecta en el Congreso ASAGIR con tecnología e innovación.
El girasol en Argentina cerró en abril de 2026 una campaña excepcional, con más de 2 millones de hectáreas sembradas, impulsada por un clima favorable, buenos precios internacionales y la incorporación de nuevos híbridos, factores clave para mejorar el rinde y la rentabilidad del productor.
El cultivo consolida su posicionamiento dentro del esquema agrícola nacional, especialmente en regiones donde la rotación de cultivos y la siembra directa resultan fundamentales para sostener la productividad y la sustentabilidad del sistema productivo. En este contexto, el girasol se afirma como una alternativa rentable dentro de la campaña de verano.
El crecimiento del área sembrada responde a una combinación de factores agronómicos y económicos. Por un lado, las condiciones climáticas acompañaron en gran parte del ciclo, con buen desempeño en el norte del país. Por otro, el escenario internacional favoreció la comercialización, con precios sostenidos que mejoraron los márgenes del productor.
A este panorama se suma la evolución genética del cultivo. La incorporación de nuevos híbridos de girasol permitió ampliar la adaptación a distintas regiones productivas, optimizando resultados tanto en ambientes de alto potencial como en zonas más restrictivas. Esta diversificación genética es clave para mejorar la estabilidad de los rindes y reducir riesgos productivos.

En ese marco, se destacan los avances en materiales con tecnología específica, incluyendo híbridos alto oleico y opciones adaptadas a distintos ciclos. Estos desarrollos aportan mayor flexibilidad en la planificación de la siembra y la cosecha, además de responder a una demanda creciente de calidad en los mercados.
Durante marzo, estos materiales fueron presentados en ensayos a campo, donde se observaron resultados consistentes en rendimiento y comportamiento agronómico. Desde el sector técnico remarcan la importancia de contar con variedades que respondan a las distintas condiciones productivas del país, desde el norte hasta el sur.
El buen desempeño de la campaña también se refleja en la relación entre rinde y precio, lo que posiciona al girasol como una opción competitiva frente a otros cultivos estivales. En un contexto de costos elevados en insumos, la eficiencia productiva se vuelve determinante para sostener la rentabilidad.
En paralelo, el sector se prepara para uno de los principales eventos del año. El próximo 16 de abril, en Mar del Plata, se realizará el Congreso Argentino de Girasol organizado por ASAGIR, que reunirá a los principales actores de la cadena de valor.
El encuentro será un espacio clave para analizar los resultados de la campaña, intercambiar información técnica y proyectar el futuro del cultivo. Allí se presentarán datos de desempeño, avances en genética y perspectivas de mercado, además de generar instancias de diálogo entre productores, técnicos y empresas.
La consolidación del girasol dentro del esquema agrícola argentino responde a su capacidad de adaptación, su aporte a la rotación y su potencial de valor agregado. En un escenario desafiante, el cultivo muestra señales claras de crecimiento sostenido y de fortalecimiento dentro de la cadena agroindustrial.
FUENTE: agrolatam.com