La novedad surgió durante la difusión de los detalles del paquete económico presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, y generó una reacción positiva en toda la cadena agroindustrial. Hasta ahora, la atención estaba centrada en la soja, pero el cronograma oficial reveló que los beneficios también alcanzarán a otros cultivos estratégicos para la producción argentina.

Para productores, exportadores e industrias vinculadas al sector, la importancia de la medida radica en un factor clave: la previsibilidad. A diferencia de decisiones aisladas o temporales, el Gobierno presentó un esquema detallado de reducción que se extenderá durante dos años y que incluso proyecta su continuidad hasta fines de 2028.
El esquema oficial establece que la soja, que actualmente tributa un 24%, comenzará enero de 2027 con una alícuota del 23,75% y finalizará ese año en 21%, mediante reducciones mensuales de 0,25 puntos porcentuales.
Durante 2028 la baja se acelerará y avanzará a razón de medio punto por mes, hasta alcanzar el 15% en diciembre, una reducción acumulada de nueve puntos porcentuales respecto del nivel actual.
El cronograma difundido por Economía también incorpora al maíz y al sorgo, que hoy pagan un derecho de exportación del 8,5%. Ambos cultivos tendrán rebajas trimestrales durante 2027 y 2028.
De esta manera, la alícuota caerá al 8,25% en el primer trimestre de 2027, luego al 8%, 7,75% y 7,50% hacia fin de ese año. Posteriormente continuará descendiendo durante 2028 hasta cerrar en 5,50%.
En el caso del girasol, la reducción será semestral. El actual 4,5% pasará al 4,25% entre enero y junio de 2027, luego al 4% durante el segundo semestre, para continuar en 3,5% y finalmente 3% durante 2028.

Cronograma oficial de reducción gradual de retenciones para soja, maíz, sorgo y girasol entre 2027 y 2028.
La decisión oficial llega en un momento en el que el complejo agroexportador continúa siendo la principal fuente de generación de divisas para la Argentina.

Trichoderma koningii impulsa la nueva agricultura resiliente desde el suelo
Según datos difundidos por el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), entre enero y abril de este año las exportaciones agroindustriales alcanzaron US$ 16.804 millones, lo que representa un crecimiento interanual del 16,2% y un ingreso adicional de US$ 2.337 millones respecto del mismo período de 2025.
En este contexto, la reducción gradual de los DEX es interpretada como una herramienta para estimular la producción, aumentar la superficie sembrada, mejorar los rindes mediante mayor inversión en tecnología e impulsar las exportaciones.

Además, la previsibilidad tributaria permite a productores y empresas proyectar decisiones de siembra, compra de insumos, financiamiento y estrategias de comercialización con un horizonte más amplio.
Las principales organizaciones vinculadas a la agroindustria respaldaron la medida.
El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), Gustavo Idígoras, sostuvo que el cronograma constituye «el mejor camino para lograr mayor producción y exportaciones».
Desde el Consejo Agroindustrial Argentino también celebraron el anuncio y destacaron que la reducción progresiva de los derechos de exportación se encuentra alineada con las propuestas históricas del sector para potenciar la competitividad del complejo cerealero-oleaginoso.
Por su parte, la Asociación Argentina de Girasol (Asagir) valoró especialmente la inclusión del cultivo dentro del esquema oficial. Su presidente, Juan Martín Salas Oyarzun, remarcó que la existencia de un cronograma aporta previsibilidad y mejora el funcionamiento de los mercados.
No obstante, desde la entidad señalaron que el objetivo de largo plazo continúa siendo la eliminación total de las retenciones. «Llegar a cero» sigue siendo la meta planteada por la cadena girasolera y por gran parte del sector productivo.
Más allá de la reducción inmediata de la carga tributaria, el aspecto más relevante del anuncio es la construcción de una hoja de ruta clara para los próximos años.
El cronograma presentado por el Gobierno no sólo contempla rebajas durante 2027, sino que proyecta su continuidad hasta diciembre de 2028, enviando una señal de estabilidad a uno de los sectores más dinámicos de la economía argentina.